“Mientras Pablo los esperaba en Atenas, su espíritu se enardecía viendo la ciudad entregada a la idolatría…   porque pasando y mirando vuestros santuarios, hallé también un altar en el cual estaba esta inscripción: AL DIOS NO CONOCIDO. Al que vosotros adoráis, pues, sin conocerle, es a quien yo os anuncio” Hechos 17:16-23

El apóstol Pablo mientras visita la ciudad de Atenas pudo notar que esta ciudad estaba completamente sumergida en la idolatría. Tal era la idolatría en Atenas, que hasta habían levantado un altar, por si acaso se le había pasado, al “DIOS NO CONOCIDO”. (v.23) Tal era la idolatría que el espíritu de Pablo se enardecía (v.16).

Pablo se da cuenta que en esta ciudad sin duda adoran, pero adoran en ignorancia, adoran según su imaginación (v.29). Por lo tanto, Atenas era una ciudad que estaba en oscuridad porque no conocían al Dios verdadero.

¿No crees que esa sea la condición que afecta la nación americana hoy día? Yo si lo creo. En los Estados Unidos existen muchas nociones de Dios, teologías populares, y conceptos de Dios que son el producto de la imaginación.

Dios No Conocido

La mayoría de la gente afirma la existencia de Dios y no hay duda que hay una aceptación general de Dios y su existencia. Pero lo triste es que para la mayoría de las personas Dios también es un “DIOS NO CONOCIDO”. La gente rinde homenaje, por lo menos verbalmente, a un Dios que no conocen.

Así como los griegos en Atenas, nuestra nación y cultura ha remplazado al Dios verdadero por ídolos e imágenes.

¿Qué Dios conoces tú? ¿Es el Dios revelado en las escrituras o es un Dios de tu propia creación?

Esta es una pregunta bien importante porque nuestro concepto de Dios determina todo lo que hacemos en esta vida aquí en la tierra. Entonces, no podemos estar  equivocados en lo que creemos acerca de Dios porque las implicaciones son vitales para nuestra vida y conducta diaria.

¿Te has puesto a pensar cuales han sido las consecuencias en tu vida de conocer al Dios verdadero?

Reflexiona en ellas y dale la gloria a Dios. No solo porque le conoces, sino porque tu vida es diferente.

Celebremos el hecho de que tú y yo podemos experimentar y tener una relación personal con el Dios del cielo y la tierra. Celebremos el hecho de que tú y yo podemos conocer personalmente al Dios verdadero.

Comparte algunas de tus consecuencias.