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Regalo de Navidad

¿Cual es el mejor regalo que recibiste en esta navidad? ¿Se compara con el regalo de Dios?

Hijitos, nadie os engañe; el que hace justicia es justo, como él es justo. El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo.  –1 Juan 3:7-8

Dios nos dio el regalo de Su hijo para ayudarnos a no pecar y destruir las obras del diablo. El regalo de Dios vino a morir para que cuando pequemos, haya propiciación, la eliminación de la ira de Dios hacia nosotros.

Dios el Padre, El Creador todopoderoso, el Señor del universo, derramo sobre Jesus la furia de su ira: Jesus se convirtió en el objeto del intenso odio por el pecado y de la venganza en contra del pecado.

No hay mejor regalo que el regalo del hijo de Dios. Agradecidos por ese regalo, respondamos en alabanza y adoración al que se lo merece, Dios.

Dios en su providencia levanta líderes y gobiernos para proteger el bienestar de sus ciudadanos y para mantener paz y justicia.  Aún así, sabemos que hasta los mejores líderes no cumplen con este deber perfectamente y que Dios permite a muchos entrar en poder sin ningún interés en la paz ni justicia.  Esto, por su puesto, es para el bien de los que aman a Dios, y para la gloria de El (Romanos 8:28).  Finalmente, los fracasos de los líderes terrenales nos apuntan al único rey que nunca falla ni fallara, Jesucristo. Enfoquemonos en Su reinado sobre todo. Tabletalk Magazine, Mayo 2015: 54

Consecuencias del Pecado

  • El pecado nos roba la felicidad.
  • El pecado nos quita la confianza.
  • El pecado produce culpa.
  • El pecado le da ventaja a Satanás.
  • El pecado produce daño físico.
  • El pecado le causa dolor al alma.
  • El pecado le rompe el corazón a Dios.
  • El pecado abre puertas a otros pecados.
  • El pecado produce miedo.
  • El pecado nos hace esclavos.

¿Este es el precio que estamos dispuestos a pagar?

"Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio." 2 Timoteo 1