Parte 2

Pedro nos declara que Jesús puede venir en cualquier momento al decirnos “mas el fin de todas las cosas se acerca; sed pues, sobrios, y velad en oración”. Debido a que la segunda venida de Jesucristo se acerca y no sabemos cuándo pueda acontecer, ¿debemos ser qué? “sobrios”. ¿Para qué tenemos que ser sobrios? para “velar en oración”.  ¿Y por qué tenemos que estar sobrios y velar en oración? Porque el fin se acerca y necesitamos mantenernos firmes en nuestra comunión con Dios.

1 Pedro 4:7-11 “7 Mas el fin de todas las cosas se acerca; sed, pues, sobrios, y velad en oración. 8 Y ante todo, tened entre vosotros ferviente amor; porque el amor cubrirá multitud de pecados. 9 Hospedaos los unos a los otros sin murmuraciones. 10 Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios. 11 Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios; si alguno ministra, ministre conforme al poder que Dios da, para que en todo sea Dios glorificado por Jesucristo, a quien pertenecen la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amén.”

En estos cinco versículos Pedro nos reta a enfocarnos en una relación personal con Dios, a tener una relación con otros en amor y a cumplir con nuestra responsabilidad de servir a otros.

Ferviente Amor

Ahora en el versículo 8 podemos ver como Pedro hace una transición de una relación personal con Dios, a una relación de amor con otros. Nos dice, “y ante todo, tened entre vosotros ferviente amor; porque el amor cubrirá multitud de pecados” (v. 8).

Pedro nos reto a que debemos ser sobrios y velar en oración, pero ahora Pedro nos dice que ante todo debemos tener entre nosotros ferviente amor. Ese “ante todo” me dice que el amor es algo que debe dominar en nuestras vidas de cristianos. ¿Y por que debe ser ante todo y ferviente? Porque el amor cubrirá multitud de pecados.

Pedro es bien realista, Pedro sabe que donde quiera que hayan personas reunidas tratando de desarrollar relaciones, tratando de amistarse, tratando de tener y mantener comunión unos con otros, va haber pecado y nos vamos a fallar los unos a otros.

Debemos ser realistas como Pedro. Debemos recordar que no somos perfectos y mientras vivamos en nuestros cuerpos de pecado vamos a pecar, en especial los unos a otros. Y lo único que nos va a mantener unidos es un ferviente amor.

Cuando Pedro nos dice que “el amor cubrirá multitud de pecados” no se se esta refiriendo que escondamos los pecados de los demás, si no, que el amor ferviente perdona una y otra vez. Y si no tenemos este ferviente amor en nuestras vidas y en nuestras iglesias, estamos en problemas.

La palabra ferviente significa que nuestro amor debe ser intenso. Es un amor intenso, de sacrificio y esforzado. En el mundo en que vivimos el odio, el egoísmo y el orgullo van a traer conflictos, pero el amor vence cualquier conflicto. El amor trae transformación.

De la manera en que Dios nos amo, nos da la capacidad de amar de tal manera que podemos cubrir multitud de pecados. Podemos perdonar a los que nos fallan. Dios ha sido tan misericordioso con nosotros, que también nosotros podemos extender esa misericordia a otros.

Preguntate, ¿es mi amor por otros ferviente? ¿es ante todo? Le daría la gloria a Dios si tu vida se caracteriza por sobriedad, vela en oración, y ante todo amas a otros fervientemente. Pedro nos reta amar fervientemente mientras esperamos la segunda venida de Jesucristo.

Servir Sin Murmurar

Pedro vas mas haya y le añade al amor ferviente, “hospedaos los unos a los otros sin murmuraciones” (v. 9). Nuevamente vemos el cambio que hace Pedro de una relación personal con Dios, de una relación de amor con otros, a una responsabilidad de servir a otros.

Lo que vemos aquí es simplemente un amor practico. La palabra hospedados en el griego es “feloksenos” que significa ser hospitalario. ¿Y que es ser hospitalario? recibir con agrado a los visitantes. Y yo añado, recibir con agrado a los visitantes a nuestros hogares y en especial a nuestras vidas.

Podrían haber sido varias causas para que Pedro les encomendara a los hermanos que fueran hospitalarios. Una era que los recipientes originales de esta carta eran gentiles, muchos de ellos eran perseguidos y no tenían otra opción que huir de sus lugares de nacimiento convirtiendose en peregrinos y extranjeros. Entonces el hospedar a los hermanos en necesidad era de gran prioridad, por eso Pedro les menciona que se hospedaran unos a otros, y que cuando llevaran a cabo esto, que lo hicieran sin murmuración alguna.

Nuevamente podemos ver lo realista que es Pedro, ¿Por que Pedro nos tiene que decir que nos amemos fervientemente? Por que muchas veces no somos fervientes, ¿y porque nos dice que seamos hospitalarios sin murmurar? Por que nuestra tendencia es de murmurar.

No hay otra manera de interpretar este verso. Pedro nos dice que debemos abrir nuestros hogares y nuestras vidas los unos a los otros, sin murmuraciones. Seamos honestos, hay ocasiones donde no queremos a otros en nuestros hogares o en nuestras vidas. Somos egoístas.

Pedro nos amonesta a echar a un lado el egoísmo y abrir nuestras vidas y nuestros hogares a otros sin murmuración. Tenemos que recordar que todo lo que tenemos, incluyendo nuestros hogares, alimento, y tiempo, no nos pertenece. Le pertenecen a Dios. El evangelio de Jesucristo nos ha transformado de tal manera que podemos echar el egoísmo a un lado y podemos amar a otros y ser hospitalarios.

¿Como lo podemos aplicar? Necesitamos crear e invertir en relaciones, necesitamos abrir nuestras vidas y nuestros hogares a familiares y hermanos en la fe. Debemos interesarnos por el bienestar de los demás.

¿Que cambios debemos hacer en nuestra agenda, como podemos reorganizar nuestra agenda para practicar hospitalidad e invertir en otros?

Buenos Administradores

Pedro continua. “cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios. Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios; si alguno ministra, ministre conforme al poder que Dios da,” (v. 10 y 11).

Primero que nada, Pedro nos dice que cada uno de nosotros ha recibido un don. Todos hemos recibido un don especial. Segundo, Pedro nos dice que el don que hemos recibido viene de Dios, y no los ha dado para administrarlo. Ser buen administrador significa que lo que Dios nos ha dado debemos usarlo para el bienestar de otros y para el bienestar de la iglesia.

Pedro solo menciona dos áreas de servicio, pero en realidad hay muchas áreas y tipos de dones en las que podemos servir. A lo mejor en este momento no sabes específicamente cual es tu don especial o en el área donde puedes servir. ¿Sabes como averiguarlo? Comienza a servir. Comienza a servir y Dios, el que da los dones, te va a dirigir por el camino que El te quiere usar.

Para Su Gloria

¿Con que propósito debemos enfocarnos en una relación personal con Dios? ¿Con que propósito debemos tener una relación con otros en amor? ¿Con que propósito debemos cumplir con nuestra responsabilidad de servir a otros?, “para que en todo sea Dios glorificado por Jesucristo, a quien pertenecen la gloria y el imperio por los siglos de los siglos” (v. 11).

Nuestra meta es de glorificar a Dios. Pedro nos reta a una relación personal con Dios, a una relación con otros en amor y a servir a otros sin murmurar. No para que seamos mejores personas, no para que la gente nos admire, si no para que Dios se lleve la gloria. Vivamos determinados a darle la gloria al Dios que es grande y maravilloso, vivamos a la luz de la segunda venida de nuestro salvador Jesucristo.

Es importante saber que la gracia de Dios hace posible y necesario que tu y yo podamos enfocarnos en una relación personal con Dios, en tener una relación de amor con otros  y cumplir con nuestra responsabilidad de servir a otros.

El evangelio de Jesucristo, aquel que murió en la cruz, y resucito al tercer día, aquel que nos justifico y nos santifico, hace posible y necesario que tu y yo vivamos el tiempo que nos resta en esta carne conforme a la voluntad de Dios.

Y al igual que Pedro podemos decir “AMEN” (v. 11).

Extraído del sermon ”Determinado a Vivir Para la Gloria de Dios” predicado el 26 de enero 2014.