Dios en su providencia levanta líderes y gobiernos para proteger el bienestar de sus ciudadanos y para mantener paz y justicia.  Aún así, sabemos que hasta los mejores líderes no cumplen con este deber perfectamente y que Dios permite a muchos entrar en poder sin ningún interés en la paz ni justicia.  Esto, por su puesto, es para el bien de los que aman a Dios, y para la gloria de El (Romanos 8:28).  Finalmente, los fracasos de los líderes terrenales nos apuntan al único rey que nunca falla ni fallara, Jesucristo. Enfoquemonos en Su reinado sobre todo.

Tabletalk Magazine, Mayo 2015: 54

“Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.” Romanos 8:28